¿Quiénes somos?

Somos dos chicas que nacimos en los años ochenta. Crecimos al ritmo de las Spice Girls, vivimos expectantes el cambio de siglo y la llegada del euro, y cómo no, leímos la Super Pop. Más tarde empezamos a divertirnos de noche, hicimos selectividad y empezamos la carrera de ADE en la Complu de Madrid. Nos conocimos en 2010, haciendo la beca Erasmus en Ámsterdam. Allí hicimos amigos de todos los rincones del mundo, recorrimos cientos de veces la ciudad en bici, hicimos viajes en furgoneta por Alemania y Bélgica y descubrimos el Jagermeister. Desde Ámsterdam siempre hemos sido amigas, muy amigas.

Seguro que muchas de estas líneas puede ser suscritas por la mayoría de chicas de nuestra generación y por desgracia no es lo único que tenemos en común: en algún momento de nuestra vida hemos sufrido violencia machista. Porque después de habernos divertido cenando o bailando con amigos, llega el momento de volver sola, de llevar el móvil en la mano por si acaso, de sacar las llaves por si acaso, de elegir la calle más iluminada y concurrida por si acaso, y finalmente de avisar de que hemos llegado y, que al menos esta vez, hemos llegado bien.

Por eso decidimos sacar adelante este proyecto porque no puede ser que el 97% de las mujeres hayamos sufrido algún tipo de violencia sexual al salir de noche. Desarrollando el proyecto, hemos confirmado los datos que oímos en los medios, 1.382 violaciones en España en 2017, aumentando a una violación cada 5 horas y media en 2018, 38.488 órdenes de alejamiento en 2017, 8 de cada 10 hemos sufrido tocamientos no deseados…. Creemos firmemente que la solución tiene que provenir por parte de los hombres que se creen con el derecho de abusar de nosotras y que debe empezar por la educación en las familias, colegios, publicidad…, pero mientras tanto queremos aportar nuestro granito para que las historias que nos habéis estado contando estos últimos meses y las que nosotras hemos sufrido en nuestras propias carnes sean cada vez menos o por lo menos con un mejor final.

Creemos que llevar un spray de defensa personal nos permite inclinar un poco la balanza de nuestro lado, ya que los agresores suelen ser superiores físicamente. Creemos que aunque tiene inconvenientes, sigue siendo la mejor herramienta de la que podemos disponer para defendernos de un ataque. Creemos que puesto que la ley nos lo permite, debemos aprovecharlo. Hemos querido mejorar los sprays convencionales para que nos den la mayor ventaja posible. Hemos querido mantener sus ventajas y eliminar sus inconvenientes. Hemos querido hacer un spray más rápido, más fácil de usar y más discreto.

¡Esperamos que os guste!

Amanda y Carolina

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